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Historia en Libertad

jueves, julio 31, 2008

Valores individuales de la cultura romana

Así pues, en un principio Roma no era más que una ciudad-estado que llegó a dominar la rica región agrícola de Lacio. Sin embargo, Roma llegó a constituir un gran imperio, mediante sucesivas conquistas. En primer lugar, Roma dominó toda la península italiana. Más tarde, dominó las islas cercanas, el Sur de la Galia, las costas mediterráneas de España y Grecia.
Durante el siglo I a. de J.C. la gran expansión romana continuó hacia Oriente por Asia Menor, Siria, Palestina y Egipto y hacia Occidente, terminando la conquista de Hispania y de la Galia. Así, al iniciarse la era cristiana, los romanos eran ya dueños de todas las costas del Mediterráneo, al que llamaron 'Mare Nostrum', y por todos estos territorios extendieron su lengua y su cultura.

Imperio Romano

Estas extensas conquistas romanas se apoyaban en una base muy sólida: la participación directa de los ciudadanos romanos en el gobierno y en el ejército, a través de una cuidada organización familiar, social y política. Para comprender la estructura política debemos conocer primero la sociedad romana, basada en el concepto de familia y en los valores del individuo.
LA SOCIEDAD ROMANA. Cuando Roma consiguió su independencia e inició la conquista de Italia, sus habitantes se hallaban divididos en dos grupos: patricios y plebeyos. Los patricios eran descendientes de los primeros pobladores de la ciudad y los dueños de las tierras; los plebeyos eran descendientes de las gentes que habían llegado a Roma posteriormente y desempeñaban diversos oficios. Los plebeyos eran unos ciudadanos de segundo orden, pues el gobierno estaba en manos de los patricios, y como las leyes no estaban escritas, sólo los patricios las conocían y las aplicaban a su gusto.
La desigualdad de derechos fue desapareciendo a lo largo de los siglos de luchas y conquistas, porque los patricios necesitaban de los plebeyos para defender la ciudad, para formar parte del ejército y para constituir su desarrollo económico. A mediados del siglo IV a. de J.C. los plebeyos habían conseguido todos los derechos políticos y podían ser elegidos para los cargos del gobierno igual que los patricios.
LA ORGANIZACIÓN FAMILIAR Y LA RELIGIÓN. Los romanos eran en principio un pueblo de campesinos, de pequeños propietarios que cultivaban la tierra por sí mismos o con la ayuda de esclavos. La familia romana es un núcleo tan fuerte que sobre ella se asientan la organización social, la política y la religiosa de los romanos. El padre era el jefe supremo de la familia en todos los aspectos: era el dueño de todos los bienes y poseía incluso el derecho de vida o muerte sobre la esposa y los hijos. Era también el sacerdote, pues la primitiva religión romana era muy simple y cada familia tenía sus dioses particulares: los 'manes', que representaban los espíritus de los antepasados, y los 'lares', protectores del hogar.
Esta religión tan sencilla no exigía ninguna creencia, pues no tenía dogmas. Mediante sacrificios y ofrendas la familia procuraba obtener la protección de los dioses.
A medida que los romanos conquistaban tierras y se ponían en contacto con otros pueblos, fueron adoptando otras religiones, en especial la de los griegos. De tal modo, llegaron a tener una mitología calcada de la griega, en la que sólo variaban los nombres de los dioses.
EL DERECHO ROMANO. Para regular las relaciones entre los miembros de la familia y entre las distintas familias, los romanos fueron creando una serie de leyes con verdadera conciencia jurídica, es decir, basadas en el concepto del individuo y de las relaciones entre los individuos. Ningún otro pueblo de la Antigüedad había sabido crear un derecho que regulara con tanta perfección las relaciones sociales, y por eso el derecho romano no ha desaparecido, sino que pervive en muchos aspectos del derecho de las naciones de cultura occidental. Por ejemplo, de procedencia romana es el concepto de patria potestad, el derecho de propiedad y el de sucesión, los contratos.
EL GOBIERNO REPUBLICANO DE ROMA. Al expulsar a los etruscos, los romanos fundaron la República, esto es, un gobierno realizado por los ciudadanos. Sabemos que en principio sólo los patricios tenían derecho a participar en el gobierno, pero que posteriormente todos los ciudadanos romanos podían intervenir en él. Ahora bien, los habitantes de los territorios dominados por Roma no tenían derechos políticos, porque no eran ciudadanos romanos, aunque a partir del siglo III d. de J.C. todos los habitantes del Imperio Romano tuvieron el derecho de ciudadanía romana.
Los tres poderes que gobernaban Roma eran los comicios, los magistrados y el Senado.
Los comicios eran asambleas del pueblo, reuniones de los ciudadanos romanos, para votar las leyes y elegir a los magistrados. Había dos clases de comicios: los centuriados, que tenían carácter militar, y los tribunicios, constituidos por los plebeyos.
Los magistrados eran elegidos por un tiempo determinado, por lo general un año, y era un gran honor para un romano ocupar alguno de estos cargos.
El Senado era el poder supremo de Roma. Estaba constituido por 300 senadores vitalicios, que eran elegidos por los censores entre los ciudadanos ilustres que habían ocupado varias magistraturas. La labor de los senadores consistía en aconsejar a los magistrados, pero en realidad el Senado dirigía la política y la economía de Roma, pues como los cargos eran vitalicios, las ideas políticas del Senado tenían más continuidad que las de los magistrados, que cambiaban periódicamente. Además, el Senado gozaba de un gran prestigio por su firmeza y su patriotismo.
EVOLUCIÓN DE LA POLÍTICA ROMANA. Al principio, el Senado y los magistrados sólo gobernaban la ciudad de Roma, pero a medida que los romanos fueron conquistando tierras, el Senado las gobernaba también y así el Senado y los magistrados de Roma llegaron a gobernar todo el Mediterráneo, lo cual originó, necesariamente, una evolución del sistema político romano.
Las grandes conquistas aportaron muchas riquezas a Roma y produjeron cambios en la economía y la sociedad. La mano de obra fue abundante y barata a causa del elevado número de esclavos prisioneros de guerra, y de las tierras conquistadas llegaban trigo y otros productos alimenticios en abundancia, lo cual arruinó a los pequeños propietarios campesinos.
Estos profundos cambios originaron a lo largo del siglo I a. de J.C. graves luchas civiles entre los pobres (partido democrático) y los ricos (partido aristocrático), a causa de las cuales el Senado perdió su prestigio y tuvo que dejarse dirigir por una personalidad destacada.

jueves, julio 17, 2008

Teotihuacán

Máscara funeraria del periodo clásico de TeotihuacánSituada en el corazón del altiplano, al noroeste del valle de México, se levanta la gran Teotihuacán. Su origen está en el aglutinamiento de los grupos que vivían en el valle durante el Formativo (1500 a.C - comienzos de nuestra era), integrándose en un solo grupo que captó y recogió parte de la población de los valles vecinos. Así se explica que la ciudad llegase a alcanzar los 22,5 km cuadrados de superficie y una población cercana a los 100.000 habitantes en su momento de mayor esplendor.
En la evolución de Teotihuacán se pueden distinguir 4 períodos:
I.Se construyen las pirámides del Sol y la Luna, lo cual indica que la ciudad fue en principio un centro ceremonial.
II.La ciudad toma sus características urbanas; se planifica la avenida central y hay una serie de barrios.
III.Auge y culminación del desarrollo de Teotihuacán; se dice que la ciudad llega a 100.000 habitantes.
IV.Decadencia del centro ceremonial y luego, poco a poco, de la ciudad.
Hacia el 100 d.C., el lugar de asentamiento se convirtió en un centro ceremonial, momento en el que se edificaron las pirámides de El Sol y de la Luna, comenzando la etapa urbana de la ciudad.

Pirámide de la Luna de la ciudad de Teotihuacán

Su organización era perfecta, dándose ya una planificación de la ciudad. Estaba ésta construida en torno a una gran calle orientada de norte a sur llamada Calzada de los Muertos, donde se situaban los edificios más importantes, y que partía de la pirámide de La Luna. De la pirámide del Sol partía otra calle, que cortaba en perpendicular a la anterior. Descendiendo por la calzada de los muertos se llegaba a la ciudadela, frente a la cual estaba el mercado. Se pueden distinguir barrios de nobles, como el Tetitla y Tepantitla. En la parte oriental estaban los talleres de los artesanos. Destacan también los palacios de Zacuala, Yayahuala y Quetzalpálotl, así como el templo de Quetzalcóatl.
En definitiva, Teotihuacán fue un gran complejo residencial, ceremonial, comercial y político, en el que la religión debió desempeñar un papel de primer orden, al permitir que el estamento sacerdotal ejerciera el poder máximo, organizando y disponiendo de las claves económicas.
Otro aspecto característico es la variedad y cantidad de artesanías que se dan. Así desde el punto de vista de la escultura se han hallado dos tipos de realizaciones escultóricas, cuya calidad está relacionada con sus dimensiones; las de gran tamaño apenas tienen relevancia, siendo toscas y rudimentarias, mientras que las de pequeñas y medianas dimensiones, realizadas sobre piedras apreciadas, tienen mayor importancia.
Más relevancia que la escultura tiene la pintura, caracterizada por estar realizada al fresco, sobre muros; es una pintura lineal, que dibuja con líneas negras lo que luego rellenará de color, sin que exista una gradación en el mismo; con frecuencia representa la figura humana, pero encarnando a un dios o sacerdote. La figura más repetida es Quetzalcóatl y Tláloc.
Por lo que se refiere a la cerámica, se corresponde con las diferentes fases en las que se divide la evolución de Teotihuacán. En la fase I, la cerámica enlaza con la del Formativo superior del altiplano. Es una cerámica pobre, monocroma y de formas sencillas. En la fase II aparece la dicromía y la policromía de forma rápida, quizá por la incorporación de artesanos. La fase III coincide con el auge completo de Teotihuacán, dándose una gran variedad de formas, de sistemas de decoración y de complejidad en las vasijas. Por último, en la fase IV pervive la cerámica anterior, pero con signos de decadencia; se trata de una cerámica peor hecha, con un colorido más claro y con un predominio de los llamados incensarios.
Más originales son las figurillas cerámicas, hechas a mano, con molde, rígida o móviles, macizas o huecas..., entre las que abundan las cabezas. Todavía no se ha llegado a interpretar su posible significado, aunque se puede tratar de figuras exvoto, protectoras de enfermedades...

Gran pirámide del Sol

La economía estaba centrada, fundamentalmente, en la agricultura, cultivándose el maíz, calabaza y frijoles. Hay que presuponer que se "importarían" productos de otras áreas, debido al gran número de habitantes que había en Teotihuacán. La dieta se complementaba con la caza, pesca y recolección de plantas.
Por lo que se refiere al comercio, era una de las formas de economía fundamentales. Según R. Stanley, el comercio de obsidiana fue fundamental en el auge y mantenimiento de la ciudad. Fue el motor de la vida económica de Teotihuacán y cuando ésta pierde las riendas del comercio, inicia un proceso de decadencia imparable, hasta el extremo de extinguirse de forma tal que cuando los aztecas llegaron al lugar, creyeron que allí habían vivido gigantes.
En cuanto a la sociedad se admite la existencia de dos estamentos, cada uno dividido en numerosos grupos interiores. El estamento sacerdotal sería el encargado de dirigir la vida religiosa y política de la ciudad, existiendo a la vez un grupo encargado de la administración de la misma. El estamento popular englobaría a campesinos, gente especializada en la caza y pesca, artesanos, grupos dedicados a la construcción, etc.

Centro ceremonial de Teotihuacán

La religión fue un motor importante en el desarrollo de tipo intelectual y en cuanto a que convirtió a la ciudad en un centro de peregrinación. Existieron dos grupos de deidades: las oficiales (Quetzalcóatl, Tláloc, Chalchiutlicue, Xipe-Tótec, Huehuetéotl) y las populares.
(En las imágenes -de arriba a abajo- máscara funeraria del periodo clásico de Teotihuacán, fechada entre los años 300-650. Está realizada en serpentina realzada con un mosaico de turquesas, nácar, coral y obsidiana y se conserva en el Museo Nacional de Antropología de México. En la segunda imagen: Pirámide de la Luna, primer periodo de la ciudad, entre el 100 y 200 a.C. En la tercera imagen: Gran pirámide del Sol, cuya base mide 225 por 222 m, y la altura 75. Más o menos de la misma época que la pirámide de la Luna es de los primeros tiempos de la ciudad, los de concentración de población, hacia el 100 d.C. Y en la última imagen, posteriormente a la edificación de las pirámides, la arquitectura se enriqueció con el uso de los elementos llamados "talud" y "tablero", que determinan el estilo propio de una ciudad cuyo apogeo se sitúa entre el 350 y 650. En la imagen se observa el centro ceremonial de la ciudad.)
Finalmente, comentar que entre los objetos más característicos de la cerámica de Teotihuacán destacan figurillas, vasos trípodes, muñecos con brazos y piernas articulados y jarros-silbato que emiten un pitido al llenarse de agua.

lunes, julio 14, 2008

Los reinos germánicos y el nacimiento de las nacionalidades

Cuando el último emperador romano fue destronado, sus territorios se disgregaron en varios reinos dominados por los pueblos germánicos. Se les llama, por ello, reinos germánicos, y los más importantes fueron: el de los ostrogodos en Italia, el de los visigodos en España y el de los francos en la Galia.

Europa a principios del siglo VI

Comienza entonces un nuevo periodo de la Historia, que se denomina Edad Media, porque está entre la Edad Antigua y los Tiempos Modernos. Dura desde el siglo V al XV.
Como los pueblos germánicos tenían una cultura inferior a la romana, pronto los dominadores fueron a su vez dominados por el espíritu romano, y así adoptaron el Cristianismo como religión y el latín como lengua. Por lo tanto, la cultura de los reinos germánicos es una derivación de la cultura romana, aunque empobrecida.
Del mismo modo, la economía deriva de la economía del Imperio Romano: las ciudades son muy activas y se practica el comercio por el Mediterráneo, pero como las industrias van decayendo, también decae el comercio, pues cada vez hay menos cosas para comprar y vender. Las guerras entre los distintos reinos dificultan los transportes y hacen peligrosos los caminos. Poco a poco, la economía se va empobreciendo, como la cultura, y va quedando reducida casi exclusivamente a la agricultura y la ganadería.
EL IMPERIO BIZANTINO. Mientras esto ocurría en el occidente de Europa, el Mediterráneo oriental seguía siendo un importante centro comercial, dominado por el Imperio Romano de Oriente, o Imperio Bizantino, porque su capital era Bizancio.
Los bizantinos tuvieron su época de mayor esplendor en el siglo VI, durante el reinado del emperador Justiniano, quien realizó algunas conquistas en Europa occidental y se preocupó por el desarrollo artístico.
Constantinopla, o Bizancio, fue durante la Edad Media la ciudad más próspera y rica de Europa; a ella llegaban las mercancías de Oriente (tejidos, perfumes, especias), pieles de Rusia y metales de Europa, que distribuía por todo el Mediterráneo.
Aunque el Imperio Bizantino se mantuvo hasta el siglo XV, fue perdiendo territorios y poder desde que en el siglo VII aparecieron en la Historia los árabes, grandes conquistadores.
EL REINO FRANCO. El reino de los francos en la Galia fue muy extenso. Ocupaba no sólo la Francia actual, sino también territorios de Italia, Suiza, Alemania, Bélgica y Holanda. Su rey Clodoveo se convirtió al catolicismo a fines del siglo V, y con ello consiguió la adhesión de los galorromanos, constituyendo así un reino fuerte y poderoso.
Sobre el derecho romano que hasta entonces había imperado y que conocía las leyes de sucesión y de herencia, predomina ahora el derecho germánico y los reyes reparten sus reinos entre sus hijos como si fueran propiedades patrimoniales.
A principios del siglo VIII, sube al trono una nueva dinastía, que recibe el nombre de carolingia porque su rey más importante fue Carlomagno, gran figura de la historia europea. Carlomagno conquista extensas tierras de Europa occidental: gran parte de Alemania, Norte de Italia, y aspira a dominar el Occidente europeo, pues se considera heredero del Imperio Romano y quiere rehacer su autoridad. Por ello, se hace coronar emperador por el Papa en la noche de Navidad del año 800.
EL NACIMIENTO DE LAS NACIONALIDADES. Pero en realidad, el sueño de Carlomagno no se cumple, porque después de su muerte resulta muy difícil mantener la unidad de su Imperio y la autoridad del emperador franco no es respetada en toda Europa como había sido la de los emperadores romanos.
El hijo de Carlomagno, Luis el Piadoso, divide las tierras del Imperio entre sus tres hijos. Al primogénito, Lotario, le deja el título imperial junto con los territorios italianos y el valle del Rin. A Carlos el Calvo las tierras occidentales y a Luis las orientales.
Contra el emperador Lotario se levantan sus hermanos, que le vencen y le obligan a firmar el tratado de Verdún. Este tratado es muy importante, porque se considera que es el comienzo de las nacionalidades europeas: nacen a partir de ahora los países que se denominarán Francia, Italia y Alemania.

Tratado de Verdún

Sin embargo, la idea imperial no se pierde, pues después del fin de la dinastía carolingia Otón I de Alemania obtiene el reino de Italia y se hace coronar emperador en el año 962. Nace así el llamado Sacro Imperio Romano-Germánico.
LAS NUEVAS INVASIONES. Pero cuando parece que Europa está estabilizada y ha encontrado su camino después de la caída del Imperio Romano, se inician nuevas invasiones de pueblos bárbaros que serán muy difíciles de contener. Ya en el siglo VIII los árabes han conquistado la Península Ibérica, y han intentado penetrar en la Galia.
Aparecen después los normandos, hábiles marinos, que procedían de la península escandinava y saqueaban constantemente las costas atlánticas europeas, llegando a penetrar en el Mediterráneo. Los normandos se establecieron principalmente en el norte de Francia, en la Gran Bretaña y en Sicilia.
En el siglo X aparece un nuevo peligro en el este de Europa: son los húngaros, que penetran hasta tierras francesas; aunque vencidos por Otón I se establecen al fin en la llanura que de ellos llevará el nombre de Hungría.
Ante estos peligros, la organización creada por los carolingios se deshace, los condes se convierten en señores casi independientes, que gobiernan hereditariamente su condado, y Francia, Italia y Alemania se dividen en numerosos principados. Está naciendo el feudalismo.

viernes, julio 11, 2008

La península arábiga, Mahoma y la doctrina del Islam

El Islam nació en Arabia. Era ésta una península semidesértica, con unas pocas zonas relativamente florecientes. Predominaban los nómadas o beduinos, que tenían una organización tribal muy fuerte y una religión animista.
En las regiones húmedas había sociedades más desarrolladas, especialmente en el Yemen, al suroeste. Al mismo tiempo el desarrollo del comercio había permitido el nacimiento de algunas repúblicas de mercaderes, por ejemplo, en La Meca. Así, junto al tradicional mundo nómada se había constituido una economía mercantil, lo que había permitido disolver la sociedad tribal y batir en retirada a la religión animista, dando paso en su lugar a religiones de tipo individual, como el judaísmo y el cristianismo. Pero éstas eran ideologías extranjeras, ligadas a las potencias en lucha por el control del mercado árabe. Se necesitaba un estado genuinamente árabe, guiado por una ideología propia, adaptado a las nuevas condiciones existentes pero suficientemente próximo al mundo beduino.
MAHOMA Y LA DOCTRINA DEL ISLAM. En este ambiente nació Mahoma, a fines del siglo VI, en La Meca. Pertenecía a la rama más pobre de una tribu de la ciudad. Después de una vida difícil, a los veinticinco años entró al servicio de una rica viuda, Khadija, con la que se casó. Mahoma se retiraba con frecuencia a meditar en la soledad. Un día tuvo el convencimiento de que se le había aparecido el arcángel Gabriel y le había ordenado predicar. Mahoma se creyó elegido por Allah (la divinidad) para recitar las revelaciones que le transmitían Gabriel o el espíritu divino. Mahoma hablaba de la proximidad del juicio final y proclamaba la necesidad de someterse a la voluntad de Allah y obedecer sus mandatos.
El año 622 abandonó La Meca, dirigiéndose a otras ciudades (es el comienzo de la hégira o era de los musulmanes). En Medina desarrolló una importante labor como jefe teocrático. Entró en lucha con los de La Meca hasta que el año 630 consiguió regresar triunfalmente a su ciudad. Poco después moría, pero su doctrina se había difundido con enorme rapidez por Arabia.
La religión islámica se caracterizaba por la simplificación de sus conceptos teológicos, la rigurosidad de sus principios éticos y la esplendidez de las promesas que se ofrecían al fiel. La doctrina era de fácil comprensión, pues se basaba en el monoteísmo más puro. Mahoma era un simple profeta que transmitía la palabra de Dios, pero no compartía su divinidad. El fiel debía de someterse a la voluntad de Allah (Islam significa sumisión) y cumplir un código de conducta, que incluía la profesión de fe, la oración, el ayuno, la limosna y la peregrinación. El cielo que esperaba al creyente era de una gran atractivo, con abundantes placeres. El texto que recogía los preceptos divinos era el Corán, compuesto después de morir Mahoma. El Islam no prescribía un sacerdocio especial. El califa era el dirigente de la comunidad religiosa y, por tanto, el jefe político máximo. Se admitían los esclavos y la vida social se fundaba sobre la noción de comunidad.

jueves, julio 10, 2008

Valores individuales de la cultura griega

La característica fundamental de la cultura griega es el concepto de la libertad del hombre. Esta idea de la libertad ha llegado a nosotros juntamente con otros aspectos culturales griegos, y queda patente en el deseo del hombre actual de dirigir su propio destino y de participar en el gobierno de los pueblos. Podemos encontrar este concepto griego de la libertad en las formas de gobierno: la polis y la democracia.
LA POLIS. El centro político de cada uno de los pequeños Estados griegos era la polis, o ciudad, y cada comarca-estado tenía un gobierno, un ejército y un sistema económico propios. Las polis más importantes fueron: Atenas, que gobernaba la comarca del Atica, y Esparta, en Laconia.
Frecuentemente las polis griegas luchaban entre sí, pero a principios del siglo V a. de C. todos los griegos se unieron para luchar contra los persas, que habían constituido un gran imperio en Asia y habían invadido Grecia. Los persas fueron vencidos, y este triunfo dio una gran importancia a Atenas, cuya marina había contribuido en gran manera a derrotar a los persas.
LA DEMOCRACIA ATENIENSE. En un principio, Atenas, como las demás polis griegas, había tenido un gobierno monárquico y el Estado era dominado por los nobles, que eran los dueños de las tierras. Pero cuando los atenienses empezaron a desarrollar su expansión marítima, adquirieron importancia los artesanos -que fabricaban los objetos- y los comerciantes -que los vendían-. Partiendo de la idea de la libertad e igualdad de los hombres, los ciudadanos atenienses empezaron a intervenir en el gobierno. Así surgió la democracia (gobierno del pueblo).
Aunque esta forma de gobierno se fue formando lentamente, se puede considerar como creador de la democracia a Clístenes, un atenienese de fines del siglo VI a. de C. La democracia partía de la base de que los ciudadanos de Atenas debían gobernarse a sí mismos y, por tanto, tenían todos derecho al voto y a ser elegidos para los cargos del gobierno.
Ahora bien, no todos los habitantes del Atica eran cosiderados ciudadanos. Sólo eran ciudadanos los nacidos en el Atica de padre y madre atenienses. Así, aunque la población del Atica se acercaba al medio millón, sólo unos 30.000 eran ciudadanos con todos los derechos (150.000 contando a sus mujeres y sus hijos). Más numerosos, pero sin derechos políticos, eran los metecos, o extranjeros (unos 70.000) y los esclavos (200.000).
Los ciudadanos eran los dueños de las tierras, y todos tenían los mismos derechos, sin diferencias de pobres y ricos. Mientras unos cultivaban los campos, otros se dedicaban a la artesanía y al comercio, actividades en las que también intervenían los metecos. Todos los ciudadanos se reunían en una asamblea general, denominada Ecclesia, en la cual se votaban las leyes y se elegían los magistrados.
Los magistrados eran los funcionarios que desempeñaban la función pública durante un año. Los más importantes eran los estrategas y los arcontes. Los diez estrategas dirigían el ejército y la marina. Los arcontes, que también eran diez, se ocupaban de presidir las ceremonias religiosas y algunos tribunales.
La máxima autoridad de Atenas la poseía la Bulé, o Consejo de los Quinientos, constituido por 500 ciudadanos elegidos a suerte por un año. La Bulé redactaba las leyes, controlaba a los magistrados y dirigía los asuntos públicos.
EL SIGLO DE PERICLES. Una vez terminada la guerra contra los persas, Atenas inicia su época de mayor esplendor: posee un imperio comercial a través de numerosas colonias en el Mediterráneo; las obras de sus artesanos son muy aprecias; su organización democrática funciona con perfección; sus escritorees y artistas son magníficos y la ciudad se cubre de bellos monumentos. A estos años, que corresponden a la segunda mitad del siglo V a. de C., se les conoce con el nombre de siglo de Pericles, quien dirigió la política ateniense durante varios años.
Hay que entender esto bien. Pericles, que pertenecía a una noble familia ateninese, no era jefe ni gobernante de Atenas; en realidad, no era más que uno de los diez estrategas, pero fue elegido durante quince años consecutivos. Sus dotes políticas, su facilidad de palabra y su extraordinario prestigio hacían que todas sus opiniones fueran tenidas en cuenta por los demás magistrados y por la Ecclesia, y por ello podemos decir que dirigía la política ateniense.
Durante la época de Pericles, Atenas, por su poderío económico y comercial, dirigía la política de todas las polis griegas. Sin dominarlas, como Pericles en Atenas, Atenas gobernaba en Grecia.

miércoles, julio 09, 2008

Alexander Graham Bell

Alexander Graham BellCuando en octubre de 1876 los asistentes a la Gran Exposición de Filadelfia (Estados Unidos) presenciaron abismados el funcionamiento de uno de los más importantes inventos de las comunicaciones, el teléfono, ignoraron que su autor, un joven de apenas 28 años, había llegado a esa meta... por amor.
La vida de Alexander Graham Bell fue una sucesión de actos de comprensión, ajenos en general a la vida de quienes serpentean el árido camino de la investigación.
Nacido en Edimburgo (Escocia), el 3 de marzo de 1847, Bell, hijo de un elocucionista profesional, Merville Bell, pasó su infancia haciendo demostraciones del sistema de "lenguaje visible" que había creado su padre. Cuando su madre se vio afectada por una intensa sordera, Bell dedicó todos sus esfuerzos de joven a enseñar a hablar a sordos y sordomudos.
A los 24 años los médicos le diagnosticaron un principio de tuberculosis. Sus padres, angustiados, decidieron entonces emigrar desde la húmeda capital inglesa hacia Canadá, donde Bell no sólo se recuperaría, sino que adquiriría fama por su peculiar pedagogía.
Sus éxitos fueron sucesivos. Tras desempeñarse como profesor en Nueva Inglaterra, fue llamado a Boston para ocupar la cátedra universitaria de Fisiología Vocal. Allí, Bell conoció a una muchachita de 17 años, sorda desde hacía trece, llamada Mabel Hubbart.
La enfermedad de Mabel, a quien haría su esposa dos años más tarde, se convirtió entonces en una obsesión para el catedrático. Inspirándose en la famosa obra de Helmholtz, 'Tonempfindungen', Graham Bell comenzó a practicar investigaciones en busca de lograr construir un aparato que pudiera, en alguna medida, aliviar la enfermedad de su esposa.

Alexander Graham Bell

Trabajando con la desesperación del enamorado y la profundidad del sabio, Bell se sumió en un mundo de diapasones, manipuladores y electroimanes. Y así, el 10 de marzo de 1876, un año después de contraer matrimonio con la hermosa y desvalida Mabel, Alexander Graham Bell inventaba el teléfono. Había logrado sólo limitadamente su objetivo inicial, pero había aportado así al mundo uno de los instrumentos más útiles.
Tras cuatro años de incursiones diversas y de haber montado una compañía propia que debía defender contra toda clase de presiones, repentinamente Bell abandonó el campo de la invención
neta, para dedicarse a "cualquiera de sus propias cosas", a sus "hobbies", en su propio lenguaje.
Tal vez el rasgo más característico de este joven inventor del siglo XIX fue la increíble superficialidad con que tomó su propio éxito. Mordaz, a veces hiriente, otras risueño y comprensivo, Bell pasó muchas horas de su vida minimizando su propia obra o haciéndola objeto de burlas sarcásticas. Sostenía insistentemente que se negaría siempre a usar ese "odioso aparato", perturbador de la paz hogareña, que él mismo había inventado. Con idéntico estilo se burló más tarde de otro invento suyo, un sistema para purificar y tornar potable el agua de mar.
Otro de los inventos de Bell fue el fotófono, instrumento capaz de transmitir sonido en un haz de luz, y también creó un aparato fonográfico. Su inquietud de saber lo llevó a realizar estudios y experimentos de algún éxito en el problema del vuelo mecánico, al mismo tiempo que publicaba numerosos trabajos sobre distintas materias relacionadas con temas científicos.
Siempre afectado por el mal de su esposa, Bell fue el fundador de una organización norteamericana destinada a promover la enseñanza de los sordos en el uso de la voz y participó en la oficina Volta que estudiaba todos los avances en el conocimiento de la sordera. También presidió la Sociedad Nacional de Geografía y dirigió el Instituto Smithsoniano por mandato del Congreso en 1898.
Sus trabajos sobre técnica de la enseñanza de los sordos y la mecánica de la voz abrieron nuevas posibilidades para superar esta deficiencia humana y en la actualidad son básicos para quienes se interesan en trabajar en esta especialidad.
Hasta su muerte, ocurrida en agosto de 1922, trabajó con intensidad en diversos proyectos, pero sus resultados no fueron de la importancia que tuve con el teléfono.

martes, julio 08, 2008

Creta

En la isla de Creta, situada en el Mediterráneo oriental, floreció en el segundo milenio a. de C. una brillante civilización, que alcanzó su apogeo entre los años 1700-1400 a. de C., para ser posteriormente destruida por la invasión de los aqueos.
Nos es conocida gracias a los restos del palacio de Cnossos y a los textos que no hace mucho comenzaron a ser descifrados.
En la isla se cultivaban frutales, olivos y viñas. También destacaron los cretenses por sus trabajos de cerámica y de orfebrería. Pero su gran actividad económica fue el comercio marítimo. Los cretenses tenían una poderosa flota, con la que circundaban el Mediterráneo, desde Egipto hasta Italia. Objetos cretenses se han encontrado, entre otros lugares, en Egipto, Chipre, Asia Menor y Fenicia. Durante varios siglos los cretenses ejercieron un dominio indiscutible del mar (talasocracia).
Desde el punto de vista social era notoria la diferencia que había entre los poderosos, que vivían en palacios, y los humildes, que se amontonaban en míseras aldeas. También es destacable el papel fundamental que desempeñaba la mujer en aquella sociedad. Al parecer, en la isla había diversos príncipes, pero llegó un momento en que se impuso el de Cnossos.
La religión cretense se basaba en una Gran Madre, diosa de la tierra y de la fertilidad, y otros diversos dioses menores (el toro entre ellos). Las ceremonias religiosas estaban en relación con los ciclos de la vida agraria. Pero quizá lo más sorprendente fueran los juegos públicos, en los que destacaban los ejercicios atléticos y una especie de corridas de toros.
En general, la civilización cretense ofrece un espíritu de libertad y delicadeza hasta entonces desconocido, así como una preocupación por lo humano, todo lo cual entroncará con el mundo helénico.

domingo, julio 06, 2008

Los mochicas

MochicasEl ámbito geográfico de la cultura Mochica abarca una amplia zona comprendida entre los valles de Lambayeque y Moche.
Por tratarse de una cultura costera, la arquitectura es fundamentalmente de adobe, y por tanto muy deteriorable.
La construcción característica son las pirámides, entre las que destacan la Huaca del Sol y la de la Luna, construcciones monumentales de adobe en las que la pirámide en sí misma es un basamento paara dar culto en la parte alta posiblemente a fenómenos de tipo cósmico, al sol, luna y estrella. No hay escaleras de acceso, sino rampas. En la parte superior hay, generalmente, un altar o trono (o ambos).

Mochicas

La Huaca del Sol se calcula que está construida con más de 50 millones de adobes, en ampliaciones sucesivas, siendo sus dimensiones 228x136x50 m de altura. La de la Luna tenía unas medidas algo inferiores a la anterior: 80x60x21. En su interior debieron existir restos de pintura mural, hoy no conservados prácticamente en nada, conocidos como 'La Rebelión de los Objetos', que ocupa prácticamente todo el muro frontal.
La arquitectura residencial debió de ser de planta rectangular y con cubierta a dos aguas, a juzgar por las manifestaciones cerámicas.
Por lo que se refiere a la cerámica, se trata de una cerámica escultórica, en la que predominan los modelados. Se caracteriza por ser polícroma, teniendo dos colores básicos: blanco-ocre, y rojizo-marrón. Es una cerámica en la que los motivos son variados: figuras humanas, animales,... Suelen ser motivos realistas. Sólo en las fases primeras aparecen cabezas de felino o cabezas de serpiente. Hay incluso escenas de caza modeladas.

Mochicas

Se ha dicho que los mochicas representaron en su cerámica toda su vida: religiosa, cotidiana, sexual. Muchas vasijas son retratos de jefes de gente común. Su tipología es variada; predominan las vasijas de asa estribo, lo cual viene de la época Chavín. En principio el asa estribo es parte integrante de la estructura de la vasija, pero después, cuando son figuras humanas las que aparecen, se puede prescindir de ellas, quedando una escultura hueca. No obstante hay vasijas que presentan cuello en lugar de asa.
Rafael Larco-Hoyle ha distinguido cinco fases dentro de la cerámica mochica. La primera tiene cierto arcaísmo, manifestado en la presencia de un reborde grueso en la parte superior del cuello. Son de tamaño pequeño y no presentan mucho modelado. Su aspecto es sólido, de paredes gruesas y cierta tendencia hacia las formas achatadas. Los motivos que aparecen decorándolas recuerdan a los de Chavín, pudiendo derivar de ellos. En las tres fases siguientes se produce un gran desarrollo de la plástica, pudiendo prescindir perfectamente del asa estribo. En la fase V, aunque también en la anterior, se transforma en cerámica pictórica, representándose escenas muy variadas que cubren toda la vasija.

Mochicas

Por lo que se refiere a su economía, estaba basada en la agricultura, aunque sin abandonar la pesca y caza. Su sistema social se inscribió inicialmente en un esquema de grupo dirigente con dedicación también a las tareas religiosas, políticas y defensivas, aunque después aparecería un grupo especializado en fines militares. Por debajo de éste estaría el grupo popular, y al parecer también esclavos, consecuencia de las guerras.
(En las imágenes -de arriba a abajo-: Diversos vasos mochicas que datan de entre el 200 a.C. y el 800 d.C. La primera es un vaso retrato de barro cocido que se conserva en el Museo del Hombre de París. La segunda es una vasija polícroma de barro cocido, del valle de Moche (norte de Perú). La tercera un retrato sorprendentemente realista, también de Moche, igualmente utilizado como vasija. Y la última imagen es una cerámica que muestra una escena de felación, también en barro cocido. -Menos el de París, todos se conservan en el Museo Nacional de Arqueología de Lima.)

viernes, julio 04, 2008

La organización social del feudalismo

Entre el rey y el señor feudal había una relación de vasallaje, o sea que el señor feudal era vasallo del rey y le debía fidelidad; a cambio, el rey le ofrecía protección.
Del mismo modo, el señor feudal podía tener otros vasallos, pues otros hombres menos poderosos que él se podían poner bajo su protección. Bien porque el señor les entregara una tierra en beneficio, bien porque el vasallo pusiera sus tierras bajo la protección del señor.
Así pues, el sistema feudal era como una pirámide en cuya cumbre se encontraba el Papa como jefe espiritual de toda la Cristiandad; tras él, los reyes, y luego los grandes señores con título; duques, condes, marqueses; después los señores propietarios de castillos y, por fin, los que sólo eran propietarios de un caballo y, por eso, se les llamaba caballeros.
VILLANOS Y SIERVOS. Pero como es lógico suponer, en la Europa feudal, no todos eran señores. Había gentes de pocos medios que no poseían lo suficiente para mantener un caballo y se dedicaban a cultivar sus escasas tierras o las del señor, bajo cuya protección se hallaban. Eran los habitantes de las villas, o villanos, que además del trabajo del campo se dedicaban a la artesanía y poseían pequeños comercios.
Había gentes aún más pobres, que no tenían absolutamente nada y debían convertirse en siervos del señor para que éste les protegiese. Los siervos debían cultivar las tierras del señor y estaban obligados a muchos servicios, algunos humillantes, sin recibir a cambio pago alguno. El carácter de siervo se hizo hereditario y llegó un momento en que fue semejante a la esclavitud, pues los siervos no podían cambiar la residencia. Es lo que se llamaba servidumbre de la gleba.

jueves, julio 03, 2008

Los eslavos

En Europa central y oriental vivía un conjunto de pueblos que emergen a la historia entre los siglos VI y IX, los eslavos.
Aunque tenían muchos rasgos comunes (étnicos, lingüísticos, etc.), había notables diferencias entre los eslavos orientales (rusos y ucranianos), los occidentales (polacos, checos,...) y los meridionales (búlgaros, croatas,...).
A lo largo de la Edad Media se constituyeron diversas naciones eslavas. Históricamente estos pueblos estuvieron sometidos a una doble presión, los invasores asiáticos por el Este (los mongoles primero, más tarde los turcos) y los alemanes por el Oeste (la presencia germana fue especialmente acusada entre los checos).
Bizancio ejerció una influencia de primera magnitud sobre los eslavos, particularmente en los orientales y los meridionales. Ante todo les llevó su religión. En el siglo IX dos misioneros griegos, Cirilo y Metodio, iniciaron su evangelización. Ante la necesidad de dirigirse a ellos en su lengua idearon un alfabeto, adaptado del griego. Es el llamado alfabeto cirílico, hoy utilizado en diversos países. El cristianismo se extendió rápidamente entre los pueblos eslavos (moravos, serbios, búlgaros y, finalmente, rusos, cuando a fines del siglo X se bautizó el príncipe Vladimir, fundador del estado de Kiev, primer esbozo de organización política rusa).
Las iglesias eslavas seguían la liturgia ortodoxa griega y estaban bajo la autoridad del patriarca de Constantinopla. Asimismo, Bizancio aportó a los eslavos numerosos elementos de tipo jurídico, político y artístico (un buen ejemplo de la arquitectura rusa de inspiración bizantina lo constituye la iglesia de Santa Sofía de Kiev).

miércoles, julio 02, 2008

Génesis del Estado Romano (patricios y plebeyos)

Roma es el único caso conocido de una "polis", o pequeña ciudad-estado que se transforma en Imperio universal. Muchas de las dificultades tenidas por Roma nacerán precisamente de tener que adaptar una organización política urbana a una estructura imperial.
La leyenda afirma que Roma fue fundada por Rómulo y Remo en el 733 a.C., leyenda fabulosa, pero cuya fecha interesa recordar, pues es el punto de partida de la era romana.
Lo más probable es que sobre las colinas que emergían de la llanura pantanosa del Latium se establecieron aldeas más tarde unificadas y convertidas en ciudad amurallada por reyes etruscos. Roma creció con rapidez, al estar ubicada en el lugar donde confluían las vías que unían a los griegos del Sur con los etruscos del Norte. En 509 a.C. los romanos, ya poderosos, arrojan a los reyes etruscos y abolen su gobierno despótico, instituyendo un gobierno republicano cuyos órganos principales son dos cónsules de nombramiento anual y el Senado. Esta República Romana va a durar cinco siglos llenos de luchas internas y exteriores. Las internas son de tipo social, pues los romanos aparecen divididos en dos clases sociales (los patricios y los plebeyos) tan intensamente separadas que se dirían castas, separación debida a causas históricas o económicas, no raciales. De hecho, los patricios monopolizan los cargos políticos y religiosos, son los únicos ciudadanos de pleno derecho, mientras los plebeyos (campesinos, artesanos y comerciantes) ni podían enlazar maritalmente con los patricios.
Los plebeyos luchan durante siglos por obtener la igualdad de derechos, y, aunque las luchas de clases no son sangrientas, amenazaron varias veces con retirarse de la ciudad y fundar otra, obligando así a los patricios a ir cediendo a sus pretensiones.
La primera conquista de los plebeyos: lograr se escribieran las leyes, a fin de que los jueces (de la casta patricial) no pudieran interpretarlas a su antojo. Así surge el primer código romano, la "ley de las Doce Tablas". Luego los plebeyos obtendrán el nombramiento de un magistrado especial que defienda sus derechos (tribunos de la plebe), la posibilidad de hacer en sus asambleas leyes propias (plebiscitos), acceder a los cargos de la República y contraer matrimonios mixtos. En el siglo II a.C. la distinción entre ambas clases había desaparecido casi por completo.

martes, julio 01, 2008

Homo Sapiens

El tipo humano llamado Neanderthal se distingue en primer término por su gran capacidad craneana, que permite presuponer un avanzado desarrollo cerebral: aproximadamente 1.450 centímetros cúbicos (comparados con los 1.350 del hombre moderno). No es pues de extrañar que entre los miembros de esta estirpe humana surgieran los desconocidos inventores que hicieron dar un gran paso adelante a la todavía vacilante civilización prehistórica.
El Hombre de Neanderthal aprende, en primer lugar, a introducir sus filudas piedras amigdaloides en mangos de madera endurecida, creando así una valiosa herramienta: el hacha. También fabrica afiladas puntas de piedra y las amarra a largos caños de madera endurecida, obteniendo así la lanza que le permitirá cazar animales de cada vez mayor tamaño. Ha aprendido a usar el fuego no sólo para defenderse del frío, sino para cocinar sus alimentos. Cuando sobreviene el cuarto período glacial durante el lapso de cien mil años que separa la cultura musteriense (del Hombre de Neanderthal) de la auriñaciense aprenderá a refugiarse en profundas cavernas de roca y a confeccionar gruesas indumentarias de piel con hebillas de hueso.
Su sucesor será el Hombre de Cromagnon, llamado también "el Apolo de la Prehistoria": una raza humana cuyos ejemplares alcanzaban una estatura medía de 1,75 metros, caminaban muy erguidos, poseían una capacidad craneana de 1.660 centímetros cúbicos y fabricaban los bellísimos implementos de hueso característicos de la cultura auriñaciense (de Aurignac, localidad francesa donde se encontraron los primeros fósiles de este tipo).
El Hombre de Cromagnon es, sin duda alguna, un hombre moderno, un verdadero Homo Sapiens. Durante el florecimiento de su cultura, la paleolítica superior, la población se multiplica y surgen las primeras viviendas subterráneas: nacen las cocinas que emplean carbón a leña, los primeros recipientes, conchillas de animales marinos, cráneos, piedras huecas, la aguja de hueso y el taladro.
El hombre de este período, que se extiende entre los años 60.000 y 10.000 antes de Cristo, es un artista: fabrica buriles de hueso para grabar en madera, hueso o piedra, esculpe pequeñas estatuas y figuras, adorna con dibujos y colores las paredes de sus habitaciones y el rostro de sus muertos.
Ya el Hombre de Neanderthal había aprendido a sepultar a sus cadáveres con cierto ceremonial, lo que permite adivinar la existencia de algún tipo de religión primitiva; ahora, el hombre crea las
primeras grutas-santuarios y celebra en ellas ritos mágicos que han de proporcionarle fecundidad y éxito en la caza. Hacia el fin de este período, aproximadamente el 15.000 a. de C., las anónimas manos de un gran artista pintan los célebres bisontes policromos en las oscuras profundidades de las cuevas de Altamira y de Lascaux.
Ya no basta el humeante fuego a la entrada de la caverna: el hombre busca horadar la oscuridad de la noche, y fabrica las primeras lámparas, primitivos candiles de piedra, en las que quema trozos de sebo animal. Un trozo de sílice dentada hace de sierra; otro más arqueado le servirá de arpón. Con un trozo de roca machacará los pigmentos minerales en un tosco mortero; más tarde, el mismo principio le servirá para moler los granos, pero para que eso ocurra, para que la agricultura reemplace a la caza y a la pesca como fuente de alimento, faltan aún varios milenios.
Alrededor del año 8.000 a. de C., el período paleolítico cederá a la cultura mesolítica, verdadera etapa de transición hacia las últimas edades prehistóricas. El clima templado termina de dar a la superficie del globo el aspecto que tiene actualmente; los hielos polares se han retirado por cuarta y última vez a partir del año 50.000 a. de C. Paulatinamente desaparece la amenaza de nuevas invasiones de glaciares, y el Homo Sapiens se convierte en amo del planeta.