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Historia en Libertad

jueves, julio 31, 2008

Valores individuales de la cultura romana

Así pues, en un principio Roma no era más que una ciudad-estado que llegó a dominar la rica región agrícola de Lacio. Sin embargo, Roma llegó a constituir un gran imperio, mediante sucesivas conquistas. En primer lugar, Roma dominó toda la península italiana. Más tarde, dominó las islas cercanas, el Sur de la Galia, las costas mediterráneas de España y Grecia.
Durante el siglo I a. de J.C. la gran expansión romana continuó hacia Oriente por Asia Menor, Siria, Palestina y Egipto y hacia Occidente, terminando la conquista de Hispania y de la Galia. Así, al iniciarse la era cristiana, los romanos eran ya dueños de todas las costas del Mediterráneo, al que llamaron 'Mare Nostrum', y por todos estos territorios extendieron su lengua y su cultura.

Imperio Romano

Estas extensas conquistas romanas se apoyaban en una base muy sólida: la participación directa de los ciudadanos romanos en el gobierno y en el ejército, a través de una cuidada organización familiar, social y política. Para comprender la estructura política debemos conocer primero la sociedad romana, basada en el concepto de familia y en los valores del individuo.
LA SOCIEDAD ROMANA. Cuando Roma consiguió su independencia e inició la conquista de Italia, sus habitantes se hallaban divididos en dos grupos: patricios y plebeyos. Los patricios eran descendientes de los primeros pobladores de la ciudad y los dueños de las tierras; los plebeyos eran descendientes de las gentes que habían llegado a Roma posteriormente y desempeñaban diversos oficios. Los plebeyos eran unos ciudadanos de segundo orden, pues el gobierno estaba en manos de los patricios, y como las leyes no estaban escritas, sólo los patricios las conocían y las aplicaban a su gusto.
La desigualdad de derechos fue desapareciendo a lo largo de los siglos de luchas y conquistas, porque los patricios necesitaban de los plebeyos para defender la ciudad, para formar parte del ejército y para constituir su desarrollo económico. A mediados del siglo IV a. de J.C. los plebeyos habían conseguido todos los derechos políticos y podían ser elegidos para los cargos del gobierno igual que los patricios.
LA ORGANIZACIÓN FAMILIAR Y LA RELIGIÓN. Los romanos eran en principio un pueblo de campesinos, de pequeños propietarios que cultivaban la tierra por sí mismos o con la ayuda de esclavos. La familia romana es un núcleo tan fuerte que sobre ella se asientan la organización social, la política y la religiosa de los romanos. El padre era el jefe supremo de la familia en todos los aspectos: era el dueño de todos los bienes y poseía incluso el derecho de vida o muerte sobre la esposa y los hijos. Era también el sacerdote, pues la primitiva religión romana era muy simple y cada familia tenía sus dioses particulares: los 'manes', que representaban los espíritus de los antepasados, y los 'lares', protectores del hogar.
Esta religión tan sencilla no exigía ninguna creencia, pues no tenía dogmas. Mediante sacrificios y ofrendas la familia procuraba obtener la protección de los dioses.
A medida que los romanos conquistaban tierras y se ponían en contacto con otros pueblos, fueron adoptando otras religiones, en especial la de los griegos. De tal modo, llegaron a tener una mitología calcada de la griega, en la que sólo variaban los nombres de los dioses.
EL DERECHO ROMANO. Para regular las relaciones entre los miembros de la familia y entre las distintas familias, los romanos fueron creando una serie de leyes con verdadera conciencia jurídica, es decir, basadas en el concepto del individuo y de las relaciones entre los individuos. Ningún otro pueblo de la Antigüedad había sabido crear un derecho que regulara con tanta perfección las relaciones sociales, y por eso el derecho romano no ha desaparecido, sino que pervive en muchos aspectos del derecho de las naciones de cultura occidental. Por ejemplo, de procedencia romana es el concepto de patria potestad, el derecho de propiedad y el de sucesión, los contratos.
EL GOBIERNO REPUBLICANO DE ROMA. Al expulsar a los etruscos, los romanos fundaron la República, esto es, un gobierno realizado por los ciudadanos. Sabemos que en principio sólo los patricios tenían derecho a participar en el gobierno, pero que posteriormente todos los ciudadanos romanos podían intervenir en él. Ahora bien, los habitantes de los territorios dominados por Roma no tenían derechos políticos, porque no eran ciudadanos romanos, aunque a partir del siglo III d. de J.C. todos los habitantes del Imperio Romano tuvieron el derecho de ciudadanía romana.
Los tres poderes que gobernaban Roma eran los comicios, los magistrados y el Senado.
Los comicios eran asambleas del pueblo, reuniones de los ciudadanos romanos, para votar las leyes y elegir a los magistrados. Había dos clases de comicios: los centuriados, que tenían carácter militar, y los tribunicios, constituidos por los plebeyos.
Los magistrados eran elegidos por un tiempo determinado, por lo general un año, y era un gran honor para un romano ocupar alguno de estos cargos.
El Senado era el poder supremo de Roma. Estaba constituido por 300 senadores vitalicios, que eran elegidos por los censores entre los ciudadanos ilustres que habían ocupado varias magistraturas. La labor de los senadores consistía en aconsejar a los magistrados, pero en realidad el Senado dirigía la política y la economía de Roma, pues como los cargos eran vitalicios, las ideas políticas del Senado tenían más continuidad que las de los magistrados, que cambiaban periódicamente. Además, el Senado gozaba de un gran prestigio por su firmeza y su patriotismo.
EVOLUCIÓN DE LA POLÍTICA ROMANA. Al principio, el Senado y los magistrados sólo gobernaban la ciudad de Roma, pero a medida que los romanos fueron conquistando tierras, el Senado las gobernaba también y así el Senado y los magistrados de Roma llegaron a gobernar todo el Mediterráneo, lo cual originó, necesariamente, una evolución del sistema político romano.
Las grandes conquistas aportaron muchas riquezas a Roma y produjeron cambios en la economía y la sociedad. La mano de obra fue abundante y barata a causa del elevado número de esclavos prisioneros de guerra, y de las tierras conquistadas llegaban trigo y otros productos alimenticios en abundancia, lo cual arruinó a los pequeños propietarios campesinos.
Estos profundos cambios originaron a lo largo del siglo I a. de J.C. graves luchas civiles entre los pobres (partido democrático) y los ricos (partido aristocrático), a causa de las cuales el Senado perdió su prestigio y tuvo que dejarse dirigir por una personalidad destacada.